Bienvenida fluoxetina, apiádate de este cuerpo.Tanto tiempo en vano. Dan ganas de rendirse. ¿Qué es lo que espero ahora? ¿Por qué ansío el mañana? No tengo nada que perder. No tengo nada que ganar. No tengo nada que cumplir, ni realizar. He perdido el tiempo estos últimos 16 años. En qué estaba pensando. Nadie me prometió nada. Todas esas memorias esperadas se transformaron en minutos y segundos, almacenados en algo más temporal que el homónimo lóbulo. Mis preciados recuerdos, ahora se quebrantan en un reflejo imaginario. Aunque en un momento me llenaron de endorfinas, ahora se transformaban en constantes erupciones volcánicas en mi estómago, lesionando la membrana. Émesis diarias, directamente del cardias a la faringe. ¿En qué estaba pensando? ¿Qué es lo que me mantiene en pie? ¿Por qué deseo continuar? Nadie me ha prometido nada. Las clínicas del sueño ya no me parecen más una amenaza. Inmadura soy al dibujar, dibujo solo para representar mis sueños frustrados, retratar un mundo utópico y todas esas cosas que en vida jamás logré. Mis escritos carecen de hablante lírico, evado escribir explícitamente mis problemas, esperando que de alguna forma de resuelvan solos. La verdad si tengo cosas que perder, y muchas, pero en estos momentos he perdido lo que más me importaba. ¿Qué mierda quieres que haga ahora? No hay formas de solucionarlo, pues nadie lo elige, surge solo. Y lo peor es que no es culpa de nadie, porque en primer lugar no hay nada malo. No tengo nada que decir. Epinefrina, serotonina, abandonen este cuerpo.



