La puerta se cerró de golpe, haciendo retumbar la habitación y provocando que uno de los cuadros se cayera. Su respiración estaba agitada. Se sentía angustiado, sudaba frío y sus ojos estaban inyectados en sangre. Pegó su espalda contra la puerta y se deslizó por ésta hasta tocar el suelo. Sentado sobre su sombra, miró sus manos: estaba temblando, no podía pestañear. Por décimotercera vez sintió una sustancia ácida recorrer su garganta.
Sus manos estaban de un color púrpura, las yemas de sus dedos comenzaban a necrosarse, podría aplicársele fuego en las manos y no lo sentiría. Se aferró fuertemente a sus piernas y comenzó a balancearse. Tenía miedo, no quería saber más del mundo, quería ser la única persona sobre la tierra, quería gritar y espantar a su propia alma del cuerpo.
Un suspiro.
Se levanta. Junta sus manos en señal de suplicación, mira hacia el techo de su habitación, divisando una luna creciente imaginaria. Traga saliva y espera.
—Mátame, mátame ya... Éste no soy yo... Estos sentimientos no son míos... Por favor... Por favor.... ¡Por favor...!
Sus sollozos parecieron cortar la luna en dos mitades. Caminaba inútilmente bajo su luna imaginaria, arrastrándose por el piso, cayéndose mil y una vez. Su cuerpo se sintió más liviano, tal vez había perdido las sensaciones, todos sus temores, preocupaciones... Ahora no tenía tensiones.
Beee-p.......beee-p..... bee-p.... bep!.... bep!....bep!...bep!...bep!
Sus ojos se abrieron, la vista era borrosa. Todo era blanco. Pudo moverse un poco y así observar sus alrededores. Estaba rodeado de médicos, hombres de terno blanco, y algo que asemejaba a una familia. Notó que estaba postrado a una camilla, y que sus interiores estaban al descubierto, podía ver cómo sus pulmones se hinchaban y se contraían a la vez que respiraba. Sentía el sonido de aquella máquina que sonaba al unísono con sus latidos.
Dio un último suspiro antes de echarse a morir, curvó sus labios para formar una gran sonrisa, el dolor era tal que hasta pestañear requería de gran esfuerzo. Tomó los cables conectados a su mano y los arrancó, así podría sentirlo con mayor intensidad, disfrutando cada momento, cada minuto, cada segundo que tuviera que aguantar. Cerró finalmente los ojos y pronunció en tono victorioso: "Y si morimos, será sonriendo"
Beeeeeeee-p.... Beeeeeeeeeeeeeeeeee-p............ Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee~...
Colegio de mierda.... T__T Colegio de mierda.... T__T Colegio de mierda.... T__T Colegio de mierda..


